Con esta sorpresa amanecieron los gaditanos y así de cómicos se han mostrado ante lo sucedido el pasado domingo 22 de noviembre. Y es que, siete toros, que se escaparon del rodaje de la película “Knight and Day” de Tom Cruise, invadieron las céntricas calles de la capital gaditana. Durante varias horas, los allí presentes sintieron el riesgo real de ver cómo siete toros corrían descontrolados por la ciudad. Cádiz no era Cádiz, sino una especie de Pamplona, en la que había toros y gente corriendo. La calle Ancha parecía que era por unos momentos la calle Estafeta. Fue el resultado de lo que se llama un rodaje desastroso. Gente que se fue sin pagar de las terrazas de los bares, otros que se subieron a los mostradores…toda una odisea que protagonizaron en este caso los gaditanos, en vez de Tom Cruise. Durante unos minutos, el miedo fue real y los toros se llevaron por delante a dos mujeres que ingresaron en el hospital con varios traumatismos. Por el momento, la película ha quedado suspendida y los gaditanos esperan ansiosos la infinidad de letras carnavalescas que surgirán en el próximo Carnaval a partir de este acontecimiento que no ha dejado indiferente a nadie.
Siempre decimos que literatura y periodismo van de la mano. Quizás porque muchos periodistas son escritores y muchos escritores son también periodistas. Pues de la misma forma, podemos decir que el cine, en los últimos tiempos, apuesta mucho por las empresas informativas. Casi siempre presentes, los medios de comunicación se convierten a veces hasta en protagonistas del film. Muchos de los grandes hitos literarios han sido llevados al cine para una mayor difusión. A sangre fría, la obra maestra de Truman Capote, es, a su vez, una novela a caballo entre literatura y periodismo. Es, por tanto, el claro ejemplo de la relación entre ambas corrientes. En 1967, el director Richard Brooks trasladó al cine la verdadera esencia del periodismo de investigación que ejerció Capote durante los seis años que tardó la obra en ver la luz.Todo comenzó cuando Capote leyó en el New York Times la terrible noticia del asesinato de la familia Clutter. Como toda empresa informativa, este periódico diariamente distribuía informaciones que entretenían y mantenían informados a los lectores. Por ello, un acontecimiento de tales características tuvo tanta cobertura informativa. La audiencia digirió como pudo este suceso, esperando más datos sobre el caso. Lo que nunca se imaginaban era que de esa noticia surgiría una novela, y de esa novela, un film.
Capote convirtió en narrativa el crimen de una familia de un pequeño pueblo de Kansas. La nueva corriente en la que se sumergía la denominó Nonfiction Novel y aunque se discutió mucho sobre esta asignación, esta obra se conoce como la máxima expresión de la novela de no ficción. Y es que en este film, los hechos, la historia, la trama no es un simple pretexto para entretener al espectador. Los que hayan visto la película después de haberse leído el libro o teniendo conocimiento de la corriente en la que se desenvuelve el autor, seguramente tendrán otra sensación después de verla que aquellos que se enfrenten a la trama sin conocimiento alguno. Una vez asimilado el film, los espectadores no podrán justificar esa sensación de angustia, ya que se trata de una historia real, que ocurrió realmente en 1959. Ésta no es una obra más de ficción llevada al cine.
Durante los seis años que pasaron hasta que la obra fue publicada, Capote reflejó la realidad de los hechos hasta el más mínimo detalle, destacando sobre todo, por sus dotes periodísticas. Siguió en primera persona junto con la policía el camino que les llevó a los culpables e incluso estuvo presente en el momento en el que los dos asesinos pagaron con sus vidas los crímenes que cometieron. Se sumergió tanto en la vida de estos individuos que acabó sintiendo su muerte. De esta manera, Capote dejó el camino abierto para muchos escritores que posteriormente se sumaron a esta corriente.